Menos mal que en Madrid tenemos a Esperanza Aguirre. Sí, menos mal por qué a quién no le ha surgido, alguna vez, la imperiosa necesidad de comprarse el último modelito de Custo o de Agatha el primero de mayo o, peor aún, a las cuatro de la mañana, esas horas en la que uno no sabe qué ponerse. Y quien dice un modelito fashion, dice el último gadget tecnológico, el perfume de la Shakira, unas botas para hacer trekking o un par de yogures con bífidus. Pues la Presidenta ha terminado con los desvelos de sus ciudadanos y ahora podremos ir a comprar lo que queramos cuando queramos (eso los que no estén en paro, claro). Sí, menos mal que tenemos a Esperanza Aguirre, que se preocupa por los verdaderos problemas de los madrileños y no anda perdiendo el tiempo con demagogias y falsos idealismos. Para qué solucionar la educación o la sanidad o el medioambiente, eso son patochadas que solo sirven para llenar La Puerta del Sol de indignados y otros especímenes tóxicos. Lo que hay que hacer es convertir a Madrid en la gran ciudad de las compras de Europa (aunque nuestro salario medio sea el tercero más bajo de toda la Unión Europea) teniendo los horarios más flexibles del continente, ignorando los derechos a disfrutar de días festivos de los trabajadores del sector y machacando al pequeño comercio que no podrá competir contra las grandes superficies. Supongo que el siguiente paso será la apertura del Metro las 24 horas (para que podamos abarrotar las tiendas) y otro tanto ocurrirá con las oficinas bancarias (donde podremos pedir un crédito exprés para seguir comprando). Espero que pronto también liberalice los horarios de la administración pública y que cualquiera pueda acudir a resolver una gestión administrativa un domingo a las tres de la madrugada, eso sí, después de pasar por el Zara.
jueves, 15 de diciembre de 2011
martes, 6 de diciembre de 2011
PRIMERO EN MARSELLA
Mariano Rajoy viajará esta semana a Marsella para la cumbre de los populares europeos (Merkel, Sarkozy y compañía) en donde además estará como invitado el Secretario de Estado del Tesoro de los EEUU, Timothy Geithner. Allí, el presidente electo del país, explicará a sus colegas ideológicos las medidas que piensa adoptar para sacar a España (y a la Unión Europea si le dejan) de la crisis. Medidas de las que por ahora los españoles solo sabemos que serán como Dios manda. Puede parecer una falta de respeto para quienes le han dado su voto, pero Rajoy sabe perfectamente ante quien tiene que rendir cuentas y aplica aquello de dar jabón a los jefes, no sea que se enfaden. Supongo que su siguiente escala, antes del debate de investidura en el Parlamento español, será el Vaticano, para cerciorarse de que Dios manda lo que manda.
jueves, 1 de diciembre de 2011
EL EJEMPLO DE LOS EMPRESARIOS
Los empresarios, al contrario que los di-putados, sí dan ejemplo, si se han puesto a trabajar y a buscar soluciones para estos tiempos difíciles que nos toca vivir. ¡Qué patriotismo! ¡Qué entrega! ¡¿Qué altruismo?! Menos mal que ellos se mantienen al pie del cañón, que son unos empresarios como Dios manda y que forzando sus engranajes neuronales, sudando la gota gorda, poniendo sobre el tablero sus amplios conocimientos económicos han encontrado la situación para esta catastrófica crisis que no supieron prever, porque ellos, aunque alguno no lo crea, son como nosotros, unas víctimas de los mercados, y lloran y sufren e incluso tienen sentimientos. Las medidas que han propuesto para solucionar la crisis (la de ellos) son:
Despido libre. Se entiende que para sus empleados, porque ellos continuarán blindando sus contratos, cobrando bonus estratosféricos y adjudicándose pensiones vitalicias pornográficas.
Reactivación del sector de la construcción. Ahora piden obra pública, en concreto cárceles y hospitales, para hacerse ellos con las subcontratas y llevarse el dinero de nuestros impuestos y una vez terminada la obra y solicitar la privatización de esos servicios que ellos mismos se adjudicarán a coste cero.
Nuevo impuesto para el agua. Del cual quedarán exentos los campos de golf, porque en ellos se realizan actividades culturales y deportivas.
Un peaje en las autovías. Es decir: convertir las carreteras pagadas con el dinero de todos en autopistas privatizadas, porque ya están hartos de soportar que los pobres atasquen las carreteras españolas.
Estas son las medidas que los empresarios, esforzados, sesudos, solidarios, patriotas, han colocado sobre la mesa. Y aseguran que no son todas, que tienen más guardadas en el cajón por si la situación empeora. Gracias, queridos empresarios, por pensar en el bien común. Sabemos que podemos contar con vosotros.
martes, 22 de noviembre de 2011
EL EJEMPLO DE LOS DI-PUTADOS
Retomo este blog, tras un breve inicio y un largo parón, con la intención de compartir ciertos hechos que me producen no solo indignación, sino también asombro y estupefacción, para saber si otros me los pueden aclarar o para confirmar que no soy el único al que no le da, que somos unos cuantos los que no entendemos nada de nada.
El domingo fueron las elecciones y han perdido unos y ganado los otros y todo sigue como siempre porque no importa demasiado que estén unos o los otros cuando ambos tendrán que claudicar ante las imposiciones de esa fatalidad contemporánea a la que los tecnócratas llaman mercados sin dar nombre y apellidos. El domingo fueron las elecciones y unos y otros, y los resucitados y los nuevos, todos, aseguraban con solemnidad que desde hoy, hoy mismo, el día siguiente a la recolecta de voluntades, se pondrán a trabajar para que todos, los unos, los otros, los resucitados y los nuevos, incluso nosotros, salgamos de la crisis. Me parece estupendo. Aplaudo su entrega y su esfuerzo. Puede que sea verdad que entre los unos y los otros y los resucitados y los nuevos y nosotros se pueda salir de ese agujero negro al que la fatalidad nos ha empujado. Y si no se consigue al menos que nadie pueda decir que no se ha intentado. Sin embargo, no es verdad. No es verdad que desde hoy mismo, ese mañana que Mariano Rajoy aseguraba: “ya estaré trabajando”, se hayan puesto a solucionar nada. Hace un mes se disolvieron las Cortes, hasta dentro de un mes no tomarán posesión de sus escaños los ayer elegidos y un par de días más tarde todos ellos, los unos, los otros, los resucitados y los nuevos, todos ellos, nosotros no, se irán de vacaciones de Navidad, que en el Congreso duran aproximadamente otro mes. Así que si hacemos caso de la aritmética, entre pitos y flautas, los señores diputados se tomarán tres meses de descanso. No está mal para pretender solucionar una situación tan caótica como la actual. No está mal cuando al resto de ciudadanos nos piden esfuerzo y esfuerzo y esfuerzo. No está mal cuando a los demás o nos despiden o nos congelan el sueldo o nos aumentan la jornada laboral o nos dicen que este mes no cobramos, que ya se verá para el siguiente. Eso es dar ejemplo, tres meses de parón parlamentario en pleno hecatombe económico. Claro que habrá quien me diga que la ley lo estipula así y que hay que cumplir los tiempos marcados. Esa excusa serviría si este mismo año no nos hubieran demostrado que hasta la intocable y sacrosanta Constitución se puede modificar en una calurosa tarde del mes de agosto, bajo la sombrilla y con un refrescante tinto de verano. Si a mí como ciudadano me piden esfuerzo, esfuerzo y esfuerzo, no estaría mal que ellos, los unos, los otros, los resucitados y los nuevos practicaran con el ejemplo y se pusieran a trabajar desde ya, trabajo por hacer no les falta. Al menos que, como sospechamos muchos, realmente su trabajo no sirva para nada porque las decisiones las toma quien las toma que, desde luego, no son los unos ni los otros ni los resucitados ni los nuevos.
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